Washington. El Gobierno del presidente Donald Trump reinstaló una política de verificaciones vecinales como parte del proceso de investigación a solicitantes de la ciudadanía estadounidense, una medida que marca un retorno a prácticas utilizadas en décadas anteriores.
Según un memorando interno del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS), divulgado por la cadena CBS, los funcionarios deberán realizar visitas en terreno que contemplan entrevistas con vecinos, compañeros de trabajo o allegados de los solicitantes, con el fin de obtener información directa sobre su conducta y estilo de vida.

Durante los últimos treinta años, el USCIS había prescindido de este tipo de indagatorias, apoyándose principalmente en verificaciones biométricas y en la revisión de antecedentes penales a cargo del Buró Federal de Investigaciones (FBI).
Estos métodos se habían consolidado como el mecanismo estándar para evaluar la idoneidad y elegibilidad de quienes aspiraban a la naturalización.
Con la nueva disposición, el proceso de revisión adquiere un componente comunitario, pues los testimonios de terceros serán considerados como fuente adicional de información antes de tomar una decisión final sobre la aprobación de cada caso.
De acuerdo con los lineamientos, la medida se aplicará en todas las oficinas del USCIS a nivel nacional y entrará en vigencia de inmediato, lo que implica que los solicitantes actuales podrán ser objeto de estas entrevistas vecinales mientras se procesa su expediente.
Fuentes oficiales indicaron que este esquema busca reforzar los criterios de seguridad y garantizar que los nuevos ciudadanos cumplan con los estándares de buena conducta establecidos por la ley de naturalización.









