Washington, EE. UU. – “Tendrá que pagar consecuencias muy graves si lo hace”, advirtió con tono tajante el presidente Donald Trump al multimillonario Elon Musk, luego de que este último arremetiera públicamente contra el proyecto de ley presupuestario impulsado por los republicanos y coquetease con la posibilidad de financiar a candidatos demócratas en represalia.
El distanciamiento entre ambos referentes conservadores, que en el pasado compartieron elogios y afinidades estratégicas, alcanzó su punto más tenso tras las críticas de Musk al nuevo plan de gastos que, según proyecciones, podría aumentar la deuda pública en 2.4 billones de dólares en la próxima década.

A través de publicaciones en X, el dueño de Tesla y SpaceX aseguró que “nunca habría apoyado semejante propuesta”, alegando desconocimiento previo del contenido.
Trump, visiblemente molesto, respondió desde NBC News que “está demasiado ocupado para hablar con él” y que “no tiene intención de restaurar ningún vínculo”, sentenciando que “supone que esta es la ruptura definitiva” con quien alguna vez calificó como un aliado clave.
El mandatario se mostró decepcionado por lo que considera una “falta de respeto a la presidencia”, acusando a Musk de haber estado enterado de los detalles del texto desde un inicio.

Las fricciones no quedaron allí. Musk insinuó en X que Trump estaría vinculado al caso Jeffrey Epstein, explicando que eso justificaría la falta de divulgación de documentos por parte de las autoridades.
Ante esto, Trump calificó los señalamientos como “noticias viejas” y recalcó que los abogados han reiterado su desvinculación del asunto.
Desde hoy, la tensión entre el Ejecutivo y uno de los empresarios más influyentes del país podría tener repercusiones directas.

Trump sugirió que los contratos federales con SpaceX podrían ser cancelados, lo que supondría un golpe multimillonario a los ingresos de la compañía.
En su red Truth Social escribió: “La forma más fácil de ahorrar miles de millones es cortar las subvenciones de Elon”, incluso se mostró sorprendido de que la administración Biden no hubiese tomado acciones similares.
A pesar de presiones de su círculo cercano, como Steve Bannon, sobre investigar el estatus migratorio de Musk o los orígenes de su fortuna, Trump optó por enfriar ese tema: “Se me permitiría hacerlo, pero no lo he pensado. No es algo que me preocupe en este momento”.

Mientras el Senado se prepara para revisar el polémico proyecto de ley antes del 4 de julio, Trump se muestra convencido de que la controversia ha dado más visibilidad a los beneficios del texto, fortaleciendo el respaldo de legisladores republicanos.
“Ahora votarán con entusiasmo”, afirmó. La batalla política, sin embargo, revela un nuevo capítulo de desencuentros entre poder político y poder empresarial, con consecuencias que podrían impactar en múltiples frentes.










