Santo Domingo, República Dominicana. “Pinky me mató a mi hijo”, repitió entre sollozos la madre de Bimba, mientras revivía con detalle cada segundo del momento en que vio a su hijo salir con vida y regresar sin aliento, tras lo que ella describe como un acto premeditado.
Las palabras no salían sin dolor, pero el reclamo era claro:
“Yo lo vi, yo sé que fue él, yo vivo ahí mismo y nadie me lo contó”.

Con esta declaración, la familia del joven fallecido respondió a la entrega voluntaria de Pinky, señalado por ellos como el principal responsable del trágico evento.
En la madrugada del lunes, poco después de las 6:00 a. m., Bimba salió de casa rumbo al trabajo. Según su madre, fue seguido por dos personas que aguardaban cerca del colmado del sector.
“Vi el movimiento raro y supe que algo no estaba bien. Corrí a avisar, pero fue tarde”, dijo entre llanto. De acuerdo a su testimonio, en cuestión de segundos se escucharon disparos.

La madre corrió al lugar y encontró a su hijo malherido, aún con signos vitales, aunque sin poder pronunciar palabra.
Con una narrativa cruda y profundamente emotiva, la esposa del joven reafirmó que Pinky, entregado recientemente a las autoridades, ya tenía un historial de conflictos con la víctima y era conocido en el barrio por hechos similares.
“Hace tres años dejó a un amigo nuestro en silla de ruedas y tampoco se hizo justicia”, denunció. Esta vez, clama porque no ocurra lo mismo.
“Yo estoy embarazada, tengo un niño de tres años y otro quedó huérfano con diez. ¿Quién responde por ellos ahora?”, reclamó mientras mostraba supuestas amenazas en redes sociales provenientes de familiares del imputado.
En un tono desesperado, también responsabilizó directamente a la madre de Pinky, a quien acusa de encubrir a su hijo y de hostigar a los dolientes.










