Nueva York, Estados Unidos. La advertencia es clara y contundente: Estados Unidos ha comenzado a tomar medidas concretas contra los artistas que, a través de sus letras, promueven o glorifican el crimen organizado, especialmente en el género del regional mexicano.

Entre los nombres más sonoros aparecen agrupaciones como Grupo Firme, el solista Julión Álvarez, así como otros exponentes del llamado narco corrido, incluyendo a Los Alegres del Barranco, Javier Rosas y Lorenzo de Monteclaro.
Esta ofensiva forma parte de una política más rigurosa en materia migratoria y de seguridad cultural, centrada en evitar la entrada a su territorio de aquellos cuya imagen pública y discurso artístico estén ligados, directa o indirectamente, a la apología del delito.
La narrativa que se normaliza a través de ciertas canciones está siendo evaluada como una amenaza a la seguridad interna y a los valores promovidos por el sistema legal estadounidense.
El llamado también se ha hecho extensivo a artistas dominicanos, influenciadores y comunicadores: “Cuiden su visado. Promocionen el buen uso del mismo y eviten dar motivos para una cancelación”, fue el mensaje que resonó desde plataformas de análisis migratorio y cultural.
Recordando que la ciudadanía dominicana no ofrece los mismos privilegios que gozan artistas puertorriqueños, quienes por su nacionalidad estadounidense, no enfrentan las mismas restricciones al momento de lidiar con antecedentes judiciales.
En contraste con esa realidad, se enfatizó que un ciudadano dominicano con un historial penal o cualquier proceso judicial activo no puede solicitar permisos especiales a jueces o fiscales para presentarse en territorio norteamericano, como sí ocurre con algunos artistas boricuas en libertad condicional. Ese privilegio no está disponible para los criollos.










